jueves, 27 de octubre de 2011

Sauces y lirios

- No nos compares, yo vi morir a mi hijo. Tú abandonaste al tuyo.
- Ambas perdimos a uno.
- ¡No! Tú renunciaste a él. - Golpeó la mesa. - ¿Y tienes la cara de decirme que sabes cómo me siento?
- ¿Piensas eso? ¿Qué no le quería?
- Sí.
- Te equivocas... Renuncié a él porque quería protegerle.
- ¿De quién?
- ¡De mi! Intenté ser una buena madre, de verdad. Pero me conozco a mi misma y para que... creciera como un chico normal tenía que alejarle de mi.
- Menudo cuento, yo creo que eres una egoísta.
- Créeme, no hay nada que puedas decir que me haga pensar peor de mi misma de lo que ya pienso. Pero si así tiene una oportunidad, merece la pena.
- ¿No te da miedo que te odie?
- ... Le quiero tanto que prefiero que me odie.


- Espero que no estés cometiendo un gran error.
- Yo también...

No hay comentarios: